Cuadernos de Observación

Edificio Mascota

Un lugar donde la arquitectura todavía conserva la memoria de quienes la habitan.


Donde la ciudad aprendió a vivir en comunidad.
Antes de las grandes unidades habitacionales de la Ciudad de México existió este lugar.
Construido entre 1912 y 1913 para albergar a los trabajadores de la cigarrera El Buen Tono, el Edificio La Mascota fue concebido como un proyecto donde vivienda, trabajo y vida cotidiana compartían un mismo territorio. Más de un siglo después continúa habitado, convertido en un fragmento de ciudad que ha permanecido casi intacto mientras todo a su alrededor cambiaba.
Caminar por sus privadas no es recorrer un edificio histórico.
Es atravesar un tiempo distinto.
Los corredores aún conservan la escala humana con la que fueron pensados; los ladrillos guardan la memoria de miles de habitantes; los patios siguen permitiendo que la luz y los árboles ocupen el centro de la vida cotidiana.
Aquí la arquitectura nunca fue un monumento.
Fue el escenario donde generaciones enteras construyeron una comunidad.
Estas fotografías no buscan documentar únicamente un conjunto arquitectónico.
Intentan detenerse en aquello que permanece invisible para quien sólo pasa frente a sus muros: el silencio de los patios, la geometría de los corredores, las puertas que todavía esperan ser abiertas, la vegetación que lentamente ha reclamado su lugar entre el ladrillo y la piedra.
Más que un edificio, La Mascota es un testimonio de cómo una ciudad puede conservar la memoria de quienes la habitaron.

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